Cinco trucos para congelar marisco en Galicia antes de Navidad

 


Con la llegada de diciembre, el precio del marisco en Galicia se dispara. Cada año, familias y restaurantes buscan la manera de adelantarse a esta subida para poder disfrutar de centollas, langostinos, navajas o cigalas sin que el bolsillo sufra más de lo necesario. La solución es clara: comprar antes y congelar bien. Pero hacerlo correctamente marca la diferencia entre un marisco delicioso y otro que pierde textura o sabor.

Aquí van los cinco mejores consejos, contrastados con la experiencia de pescaderos y mariscadores gallegos.


1. Cocinar la centolla antes de congelar (y envolverla con un truco “de casa”)

La centolla es uno de los reyes de las mesas navideñas. Para que llegue perfecta al día señalado, debe congelarse ya cocida.

Un truco muy empleado en las casas gallegas consiste en rodear la centolla ya cocinada con un trapo mojado en el mismo agua de su cocción. Después se envuelve de forma muy apretada en papel film y se coloca en el congelador boca arriba, con las patas hacia arriba. De esta manera no pierde su caldo interior, que es su mayor tesoro gastronómico.


2. Elegir una buena centolla: la clave está en la uña

Para saber si una centolla está “llena”, uno de los indicadores más fiables es apretar la uña.
Si está dura y firme, es muy probable que el ejemplar esté cargado y sea una opción excelente para congelar y reservar para Navidad.


3. Enfriar muy bien el marisco antes de congelarlo

Tanto si se trata de centolla cocida, como de langosta, langostinos o cigalas, es fundamental que el marisco esté muy frío antes de introducirlo en el congelador.
Meterlo aún templado genera hielo interior, altera la textura y puede afectar al sabor.

Un truco profesional:
Deja el marisco en la nevera al menos dos horas antes de pasarlo al congelador.


4. Crustáceos grandes: siempre con cáscara

En el caso de langostas, cigalas, langostinos o camarones, los expertos recomiendan congelarlos sin pelar.
La cáscara los protege del frío, evita que se resequen y mantiene mejor la textura natural.

Pueden congelarse crudos o cocidos, pero siempre bien escurridos y protegidos con film o en bolsas de congelación sin aire.


5. Moluscos: limpios y sin agua… salvo dos excepciones

Los mariscos de concha, como berberechos, almejas o navajas, deben congelarse ya limpios, sin restos de arena ni agua sobrante.
Pueden congelarse en crudo y responden muy bien al proceso.

Pero hay dos que no deben congelarse:

  • Percebes
  • Mejillones

Ambos pierden textura, calidad y sabor tras el congelado. En estos casos, lo mejor es comprarlos frescos para el día de consumo.


Conclusión: congelar bien es ahorrar sin renunciar al sabor gallego

Congelar marisco no solo es una forma inteligente de ahorrar antes de Navidad: es también una garantía de poder disfrutar de los sabores más preciados de la costa gallega sin depender de los picos de mercado.
Con estos cinco trucos, cualquier aficionado al buen marisco podrá tener una despensa navideña digna de las mejores lonjas.

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